martes, 26 de junio de 2012


Ella nunca hablaba de sí misma, o no explicitamente. Tampoco hablaba demasiado de otros. Simplemente le gustaba escuchar y observar. Un día no pude más y cuando ella se levantó para ir al baño, busqué apresuradamente en su bolso en pos de alguna pista que me dijese algo más. Dentro, meticulosamente doblado por la mitad, había un sobre. Matasellos de Madrid y el logotipo de una universidad. Había un nombre distinto al que ella me había dado, aunque eso ya me lo esperase, y una dirección. Intenté memorizarla lo más rápido posible mientras notaba la mirada cínica de Manuel detrás de la barra. Cabía la posibilidad de que no fuese de ella, pero no se me ocurría ningún otro motivo contundente para que la tuviese. Sin embargo, me parecía perfectamente factible que hubiese puesto el sobre ahí con la intención de que yo lo encontrase.

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